11.10.2010

Cortos medianamente entendibles: El pensamiento de cualquier persona en cualquier momento.

Su relación con él le generó un tic: revisar su correo cada que fuera posible para ver si había algún mensaje, alguna respuesta, algún posible encuentro o alguna muestra de que la pensaba. Ese tinto y ese cigarrillo se estaban haciendo los difíciles.

11.02.2010

Debe ser el hambre.

Qué sentirá la gallina cuando le arrebatan sus huevos?
Qué sentirá el granjero cuando lo hace?
Pobre gallina sin su bebé.
Pobre de mí sin más para comer.
Pienso en ella y me da tristeza,
Pero mi estómago gruñe y mi boca saborea…
Que bueno uno de esos huevos en mi bandeja!
Prepararlos con cebolla y un poquito de harina,
Encima de un pan con mantequilla.
Que mal me siento, debe ser el hambre;
Pobre gallina.

10.25.2010

Sin título 1.


Se me acabó el último cigarrillo.
Mi goma de mascar ya no sabe a nada.
Y te sigo esperando.

10.10.2010

2.0

Y cuando le iba a decir que sí,
su laptop se apagó.

11.03.2009

Debilidad Suicida


Es cierto que el mundo es una cloaca inmunda, rodeada de cemento, excrementos, cadáveres vivientes embalsamados en dinero, vivos cadavéricos con hambre de mil años; un mundo donde los dioses murieron y los hombres fueron transformados: en máquinas o en partículas productivas de las estadísticas de los economistas; un mundo violado en su misterio por el ojo de una lente, que transmite las 24 horas las mentiras oficiales de los dueños esquizofrénicos del planeta; un mundo donde ya nadie sueña ser el Robinson Crusoe de una isla desierta, y los poemas no se han escapado al precio de las acciones de la bolsa de valores, y los poetas y los intelectuales son los nuevos bufones del reino, divertimento de los burócratas.

Es cierto que nos duele los huesos y nos robaron los sueños de seres libres, que nos condicionaron a temer a las alturas del vacío, a las ecuaciones vitales inexactas, a la vida como un proceso dinámico e impredecible; pero precisamente porque el mundo es este mundo, donde la huella humana ha sido borrada por las llantas de los tanques, la deyección de los poderosos y los guiones cinematográficos de Hollywood.. por eso mismo: hay que hacerles un poco difícil el paso por su mundo hecho cloaca, ser testigos de sus úlceras maquilladas, de sus orgías mecánicas, de la automutilación de su ser, de su farsa colectiva ante las luces de las cámaras de televisión y ante la oscuridad de sí mismos.

Vivir con la incertidumbre y la libertad de los pájaros no enjaulados, de los poetas auténticos, de la lluvia o el viento, vivir con terquedad hasta que nuestro cuerpo reviente por sí solo... Los suicidas como los anacoretas sólo se justifican en tiempos apacibles y respetuosos, cuando los verdugos todavía matan por nobles ideales; no en este mundo, donde los homicidas no se dan cuenta de sus manos asesinas, donde un solo poeta verdadero, si lo quiere, es capaz con una única palabra extraída de los socavones de su alma demostrarles toda la inmundicia de sus corazones de hiena, toda su vacuidad de imágenes y de falsas metas vitales, todo su hastío que se esconde tras las obsesiones de los poderes políticos, de los artificiales éxtasis sexuales o deportivos.

En este mundo convertido en espectáculo de circo, en velos de seda árabe, en computador de tecnócratas, en desiertos humanos y espirituales, no concedamos ni una sola muestra de debilidad suicida, que por lo menos los verdugos del ser tengan que descuartizarnos con sus propios métodos, no les ahorremos el discurso que tienen que pronunciar después de cada crimen para justificarlo, y cierto olor indeleble a sangre coagulada que va quedando en sus manos y sólo alcanza a ser atenuado de manera parcial por los perfumes y la tinta de los códigos y billetes.